Un punto que vale doble

El equipo del “Tano” Riggio aguantó casi todo el segundo tiempo con un hombre menos y aún le queda otra vida más. Ya lo dijimos muchas veces y las matemáticas volvieron a ratificarlo y a hacerle un guiño cómplice a...

El equipo del “Tano” Riggio aguantó casi todo el segundo tiempo con un hombre menos y aún le queda otra vida más.

vs-concepcion

Ya lo dijimos muchas veces y las matemáticas volvieron a ratificarlo y a hacerle un guiño cómplice a Gimnasia y Tiro. Este “albo” tiene muchas vidas, al estilo “Highlander”, ahora le queda una y deberá defenderla a todo o nada el domingo.

Pero para aquellos desprevenidos les pedimos que no se engañen. El equipo de Víctor Riggio, que rescató un valioso empate sin goles en el sur tucumano ante Concepción, uno de sus rivales directos, no es ni por asomo un “superteam” o algo que se asemeje a un superhéroe, o un todopoderoso o un inmortal. Pero, paradójicamente, más allá de su intrascendencia futbolística y la pobre imagen que deja semana tras semana, los números, la ineficacia y la incapacidad del rival (como ayer) y el resultado de su “primo futbolístico”, confabularon para otorgarle a Gimnasia un nuevo crédito y la posibilidad de seguir dependiendo de sí mismo decara a la clasificación. Es cierto, tampoco hay que quitarle méritos al equipo “albiceleste”, que soportó un clima hostil en el hervidero del sur, y que defendió casi todo el segundo tiempo el empate con uñas y dientes, con un jugador menos por la expulsión de Cartello.

Desde esa perspectiva, el empate tuvo un sabor más dulce para el “albo”, que por momentos parecía estar para el cachetazo.

El partido en sí, por lo que se jugaban ambos, por sus necesidades y por la definición, tuvo una importante dósis de adrenalina y suspenso. Pero, en contrapartida, empezaron a ganar las imprecisiones, los miedos y los nervios en ambos. El local se animó más por su condición y por la presión de su gente. A los 17� Federico Sauad, quien empezó con algunas dudas y terminó siendo figura, se lució al taparle un claro mano a mano a Alexis Bravo. Pero el “albo” había avisado antes, a través de una media vuelta y posterior remate desviado de Luis Rueda (14�). A los 21�, Carlos Salvatierra, lo mejor en el local, remató desviado tras una buena maniobra individual. Pero a los 30� también retrucó el “inmortal” equipo salteño con una jugada que derivó de una pared entre Ceballos y Zampini, y que culminó en un centro de Rueda que Cintioni no alcanzó a cabecear. Párrafo aparte merece el complemento, donde se acrecentó el dominio de Concepción, agravado por la injusta expulsión de Cartello tras un cruce con el defensor Valoy. Esa situación retrasó más al “millonario” y empezó a acrecentar el monólogo de Concepción, que administraba el balón, monopolizaba las acciones pero no podía concretar. Alexis Bravo empezó a complicar con su habilidad a medida que el “albo” no hacía pie, perdía la pelota en el medio y dejaba serias grietas defensivas, especialmente en el sector de Pablo Rodríguez (improvisado lateral izquierdo) y Martín Martos, de lo más flojo en el fondo. Por el sector del “Mecha” los tucumanos encontraron un sector propicio para atacar, así generaron la jugada de un penal no cobrado y Salvatierra se tornaba un dolor de cabeza cuando pisaba el área. El mismo Salvatierra desperdició la apertura del marcador a los 21� tras un remate que contiene Sauad con grandes reflejos. Y en el final, Pérez remató con alma y vida, y el “heroico” Sauad sentenció la historia. Gimnasia parece “Highlander”, sigue con vida y la clasificación está en sus manos.

Para el DT Víctor Riggio empataron con oficio

El entrenador “albo” hizo hincapié en la tranquilidad que da saber que Gimnasia depende de sí mismo en la última fecha.

Víctor Riggio recuperó el semblante tras el empate de Central Norte. La metamorfosis que experimentó su rostro fue notable, desde el pitazo final de Gustavo Muchutti hasta la conclusión de los acontecimientos que se desarrollaban paralelamente en el Martearena, con el empate de Central, el “Tano” empezó a ver las cosas con mayor optimismo y luego lo expresó verbalmente con sobrada confianza en que el destino le sonreirá en sólo seis días.

No quiso hablar con nadie en zona de vestuarios luego del empate de sus dirigidos, porque quiso esperar el final en Salta para recién reproducir su “casette” con más optimismo. “Ahora depende de nosotros la clasificación, dependíamos de otros resultados, pero ahora tenemos que hacer todo nosotros el domingo. Yo ya lo había dicho hace mucho tiempo, que esto se iba a definir en la última fecha”, expresó el DT.

Y se refirió al funcionamiento de su equipo, al cual ponderó por enfrentar la adversidad del clima, el contexto y la inferioridad numérica. “El equipo hizo un buen partido y fue inteligente. Soportó todas las situaciones que se les presentó, como quedarnos con un hombre de menos, y más de la importancia que tiene Cartello en este equipo, y cuando quedaba todo el segundo tiempo por delante.

Fueron muy pocos los equipos que se llevaron puntos en esta cancha y eso también es un mérito nuestro. Hicimos un trabajo muy bueno al contener a jugadores fundamentales de ellos, reiteró que se hace muy difícil Concepción jugando acá. En esta cancha rinden en un 200 por ciento más de lo que hacen afuera y nosotros supimos contrarrestarlos”, remarcó.

Luego el “Tano” siguió con su monólogo. “Sacamos un empate sin brillar, pero jugando con mucho oficio. Hicimos un buen partido. La temperatura y la adrenalina que había no daban para más. Estoy conforme porque este punto nos da la chance ahora de depender de nuestra actuación en casa. La ventaja nos pertenece en ese sentido y tenemos que aprovecharla”, se ilusionó el adiestrador, dejando de lado esta vez las ironías y la “pantalla” que él mismo creó en la semana culpando a la prensa injustificadamente y dándole lugar a su propia ilusión por la clasificación.

Las cábalas están a la orden del día en este tipo de definiciones y el “Tano” Riggio no fue la excepción, y con su particular obsesión, hace cumplir a rajatabla algunos de sus mandatos cabuleros. El día de la partida del plantel a Tucumán, Riggio le pidió al chofer encargado de transportarlos en el micro, que utilizaran otra ruta de salida diferente a la habitual. “Cada vez que salimos por el Portezuelo, perdemos afuera. Eso es mufa”, expresó con convicción y ordenó salir de la ciudad por la ruta de Valle Escondido. Ya en el estadio, ordenó a sus jugadores realizar los calentamientos previos en otro lugar diferente al que había utilizado en el 3-5 de la primera rueda. Y mal no le fue al “Tano” con sus cábalas.

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