Adios a la ilusión

ARGENTINO B / GIMNASIA Y TIRO DEJO UNA TRISTE IMAGEN EN MISIONES.

El “albo” cayó cuatro a cero frente a Crucero del Norte, un equipo que se mostró muy superior, y le dio una paliza.

La ilusión de Gimnasia y Tiro se hizo añicos en Misiones. Y el fracaso, una vez más, tocó las puertas de la Vicente López, pero para llegar a este destino final, las cosas se debieron hacer mal, más allá del poder económico de Crucero del Norte. Que lo tiene, es verdad, pero en lo futbolístico, los misioneros le dieron una lección de fútbol. Y esta lección se debe aprender de una vez por todas. Todos sabemos que en un campeonato como el que hoy juega Gimnasia, los árbitros son un desastre, que un día te dan la mano, y al otro te la quitan. Que este torneo es para aquellos que tienen un proyecto serio y en serio, no para algunos audaces que creen que con sólo traer jugadores las cosas funcionan. No, no es así como el fútbol te da las oportunidades, primero hay que contar con una base, como la de Crucero del Norte, y después adosarle aquellos que le den un toque de distinción y jerarquía al grupo. Acá no hay magia, sólo con trabajo y orden las cosas marchan, sino todo concluye como le pasó a Gimnasia y Tiro, sumando un nuevo fracaso a su rico historial.

Y a Gimnasia y Tiro la esperanza sólo le duró siete minutos, eso es lo que tardó José Luis Marzo en llegar hasta la red de Pablo Ramos, ese fue el tiempo que necesitó Crucero del Norte para echar por tierra a once “almas” voluntariosas, pero sin ningún signo vital de fútbol. De antemano se sabía que el “albo” debía mantener el cero en su arco si deseaba tener alguna chance de llevarse algo positivo de Misiones, y apostó todas sus fichas a ahogar al rival, a no dejarlo pensar, a taparle cualquier tipo de comunicación de Derlis Soto con sus compañeros. Esto se cumplió a medias, hasta que el árbitro Luciano González, le anuló muy mal un gol a Facundo Yáñez. Ahí el “albo” se desinfló anímicamente, su endeble estructura sufrió un golpe duro del cual no se pudo recuperar, más allá de las ganas que algunos le pusieron a esta historia.
Y el naufragio tan temido por todos se dio en un complemento de jerarquía que jugó Crucero del Norte, que llegó hasta cuatro, pero que pudieron ser mucho más, claro que para que se dé esta situación algunos tuvieron su responsabilidad, como la defensa de tirar un fuera de juego cuando nunca antes lo había realizando en todo el campeonato o equivocarse en el mediocampo no acertando dos pases seguidos o Martín Martos dejando la cancha en forma tonta por ponerse a discutir con la tribuna de los misioneros. Todo esto conspiró, más el muy buen juego desarrollado por Crucero, en una goleada que deberá ser tomada como una lección, porque, más allá del “agrande” que tenían los jugadores del “colectivero”, y la confianza y la fe de sacarse de encima a un rival con historia, pero de poco peso a la hora del fútbol, jugaron como una verdadera final, hicieron todo simple, y demostraron que la imagen dejada en el “Gigante del Norte” no era la verdadera del equipo de Pedro Dechat.

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