GIMNASIA EL EQUIPO DEL “TANO” RIGGIO VENCIO A GUARANI A.F. POR 2 A 0
Pese a la pobre producción general, el “albo” cerró el torneo con una victoria ante su gente y terminó segundo.
Gimnasia y Tiro terminó su ciclo infructuoso en la temporada 2008/09 con una sonrisa tibia. Pero se trató sólo de eso, apenas una tímida mueca de aprobación por finalizar su participación en el Cuadrangular Final del torneo Argentino B con diez unidades. Por lo menos la modesta victoria de ayer por 2 a 0 ante Guaraní Antonio Franco, por la última fecha, sirvió para que el “albo” emprenda la retirada de una manera más digna y decorosa, ubicándose en el segundo lugar, a cuatro puntos de Crucero y sin regalar puntos al final, aunque sumando justo en el momento en que los sueños se esfumaban y los esfuerzos eran vanos.
Justamente por eso la despedida en el Gigante del Norte no contó con las condiciones ideales de entrada, con un público que le dio la espalda a la escasa trascendencia del partido y que era una caldera de reproches al órgano fiduciario. En ese contexto, los dirigidos por Víctor Riggio salieron a asumir el protagonismo de entrada, pero chocaron con la parsimonia y la poca actitud de un rival que tampoco tenía muchos motivos para jugar y sin la intención de hacer demasiados esfuerzos. Así, el partido se hacía chato, anodino y sin emociones, sólo contaba con un monólogo de Gimnasia que dominaba, hacía circular la pelota, pero sin claridad y lejos de los dominios de Gonzalo Ponzio. A tal punto que la primera emoción de una pálida tarde de despedida se registró a los 35’ de la primera etapa, cuando Matías Ceballos reventó el parante derecho del “uno” misionero con un soberbio derechazo, situación que despertó a todos de la modorra general y animó más el juego, que contagió al equipo y empezó a mostrar sus mejores pinceladas del partido. Dos minutos después, el mismo Ceballos habilitó a Emanuel Torres, aunque el defensor Esteban Ayala interrumpió la carrera del “Colorado” con una clara infracción no percibida por el juez salteño José Luis Alfaro. Pero en el epílogo del primer capítulo apareció Juan Carlos Cartello, aquel “salvador” que le dio puntos importantes al “albo” en más de una oportunidad. El “Piojo” fue el autor de la mejor obra de un mediocre encuentro luego de capturar un balón en la puerta del área grande y sacar un tremendo zurdazo de volea que dejó sin chances al guardavallas misionero.
Un golazo de otro partido que parecía no tener nada que ver un pobrísimo juego dentro del contexto real. Luego el “millonario” desaceleró. Ceballos y Cartello no sintonizaban la misma onda, en la medida que un agazapado Guaraní, sin hacer demasiado, procuraba aprovechar los errores del local. Entonces el “Tano” metió mano y puso más frescura en cancha con el ingreso de los pibes Mauro Mogro y Marcos Lazarte. Para el final, un claro penal a Torres (de buen partido) permitió que Martín Martos cambiara por gol. Que sirvió, en definitiva, para ponerle un broche más aceptable a una nuevo ciclo sin el objetivo trazado.
El “Gigante”,una caldera
El órgano fiduciario fue el principal blanco del repudio de los hinchas, que también pidieron por los juveniles del club.
El hincha es el alma de los colores, sentenciaba Enrique Santos Discéplo. Aquel que alienta incondicionalmente al equipo de sus amores, paga su entrada y se costea algunos viajes, pero que también expresa su bronca, sabe ser hostil y hacerse oír cuando no encuentra una retribución justa a tanto amor. El hincha de Gimnasia y Tiro, en el último encuentro de la temporada, utilizó dos formas de protesta en la victoria del equipo ante Guaraní Antonio Franco. La primera fue la indiferencia misma hacia el partido, ya que se ausentó el grueso que alentaba en cada cita de local y el “Gigante del Norte” albergó unas mil personas en esta ocasión. Y entre los que estuvieron presentes en la Bandeja, el repertorio de cánticos tenía un claro destinatario: el órgano fiduciario. Así empezaron a sucederse durante todo el partido los hits de la bronca, como “el albo va a salir campeón el día que se vayan todos los de la Comisión”, o el más amenazante: “Triunvirato queremos el ascenso o acá no queda nadie”, que llegaba como un mensaje directo para lo que pretende el hincha en la próxima temporada que arrancará en septiembre.
Los reproches transformados en insultos por los desmanejos dirigenciales iban dirigidos especialmente a la figura de Osbaldo Montaldi, la cabeza más visible del órgano en lo que atañe al fútbol, y fueron decorados con una bandera que desplegó la “torcida millonaria” detrás del arco que da a calle Leguizamón: “Gimnasia, cien años de gloria. Seis años de fracasos”, rezaba la leyenda.
En tanto que el “Tano” Riggio, quien es apoyado para que continúe también por la mayoría de los hinchas, y varios jugadores, se salvaron del incendio de la “caldera” del Gigante del Norte. De todas maneras, cuando el equipo empezó a caer en la monotonía en el complemento, el público empezó a pedir a los juveniles del club, con el clásico “poné a los pibes…”.
Intruso.- El dato de color tuvo que ver con el “Tano” Riggio, que en un momento del partido ingresó a la cancha a desplegar indicaciones a sus jugadores al lado del túnel de ingreso. El árbitro José Alfaro, informado sobre la sanción que recae sobre el DT, echó al entrenador de la cancha una vez advertido de lo sucedido.

