El “albo” pasó de la bronca a la euforia en 20 minutos, lo dio vuelta a tiempo y se lleva una sólida ventaja a Misiones
El hincha de Gimnasia y Tiro vivió su procesión en el Gigante del Norte llena de sensaciones ambiguas. Mutó de la impotencia y la amargura del primer tiempo al desahogo en el segundo, acompañado por un cambio radical en el equipo de Víctor Riggio en el aspecto futbolístico, que le permitió remontar un 1-2 adverso y despacharse con una goleada sobre Guaraní Antonio Franco, por 5 a 2, en el partido de ida del play off, que le permitirá viajar tranquilo a la revancha a disputarse en Misiones. Y fue una tarde de reencuentro, porque el “albo” volvió a desplegar aquel fútbol convincente cuando se decidió a pisar el acelerador en la etapa final, volvió a ratificar a la dupla del gol Pérez-Morinigo y las individualidades reaparecieron.
La tarde arrancó con un buen augurio con la conversión de Marcos Morinigo. Luego apareció la bisagra en el juego, el albo bajó la persiana y le cedió peligrosamente el terreno a Guaraní, que inquietaba con el juego aéreo y con la habilidad de sus chiquitines Elian Kopp y Sebastián Long, que por momentos se hacían un picnic con una defensa llena de dudas. Era el peor momento de un “millonario” que en sólo dos situaciones en contra se quedaba en desventaja. Pero el complemento mostró un cambio radical y aquel período fue de lo mejor del “team” de Riggio.
Guaraní sacaba tajada parcialmente de un negocio redondo que lo dejaba con los balances en alza, hacía circular el balón, cuidaba la pelota y también la ventaja mínima mientras pudo. Pero la fórmula terminó saliendo infructuosa para los misioneros, que en su afán por controlar el juego terminó perdiendo terreno ante la furiosa arremetida de un millonario que, tocado en su amor propio, fue a buscar la remontada con actitud. El ingreso de Renato Riggio, un gran acierto del DT en el entretiempo, le imprimió mayor vértigo al equipo por ambos costados, ya que el Piojo se recostó sobre la izquierda y fue explosivo y Renato lastimó permanentemente por la banda opuesta, siendo los pelotazos cruzados en busca de los inspirados delanteros, el mayor karma de un Guaraní que de a poco empezó a perder el control, la brújula y la misma ventaja. Primero a través de un testazo del “flaco” Pérez, para marcar el transitorio empate, y luego con una palomita de Morinigo tras una gran maniobra del “Tanito”. Pero faltaba más dentro del repertorio del “albo”.
Raúl Antuña demostró su gran gesto técnico al habilitar con un pase perfecto a Pérez, a los 34’, que encaró en soledad y definió el gol. Un minuto más tarde llegó la frutilla del postre, el tanto de Antuña (el primero en Gimnasia). Para que el pueblo millonario encuentre su desahogo, transforme insultos por aplausos y renueve su ilusión en el cántico del final, que llegó casi como un deseo de fin de año: “El albo va a volver”.
El “Tano” lo había predicho
“Todos sabíamos que teníamos que ganar, y lo charlé con el ‘Tano’ (Víctor Riggio) al mediodía y me dijo: ‘Quedate tranquilo, a los misioneros le ganamos por 3 goles de diferencia’ y la verdad es que no le creí, y menos cuando perdíamos 2 a 1. En el entretiempo no mostró ningún signo de inseguridad y terminamos ganando por 3 goles. Se dio como lo predijo… me tapó la boca”, nos dijo Ramiro López al término del partido.
El “Tano” lo predijo y no es una virtud, sino el peso de la experiencia. “Nosotros sabíamos que este equipo se cae en el segundo tiempo; por eso no me preocupó ir en desventaja, pero que quede en claro que ellos encontraron dos goles de otro partido, que a pesar de que ganaban, el partido era dominado por Gimnasia. En el segundo tiempo llegó la experiencia de Raúl Antuña y de Renato Riggio para manejar el cotejo y el resultado tenía que ser un triunfo cómodo, como lo fue”, señaló el DT, quien más allá de los tres goles de ventaja que tendrá en su visita a Misiones hizo uso del casete y dijo: “Esto es repetitivo, pero es así. No podemos confiarnos por la diferencia. Aún no conseguimos nada y éste es un partido al que aún le faltan 90 minutos. Sabemos que vamos a jugar un encuentro durísimo en Misiones, pero también que tenemos una buena diferencia”.
Riggio sabe que debe ser prudente con las palabras, pero él, más que nadie, tiene la certeza de que va encontrando el equipo que había proyectado al inicio de esta campaña. “Nuestro objetivo fue clasificar y lo logramos, ahora nuestra meta es pasar esta etapa y vamos a trabajar para ello.
El equipo va apareciendo, y mucho tiene que ver la experiencia. En algún momento me criticaron por los jugadores que traje y hoy esos jugadores con experiencia son los que le dan una goleada a la gente. Esos jugadores son para estos partidos, porque no sólo corren y dan lo mejor de sí, sino que también tienen la frialdad para tomar las mejores decisiones”, sostuvo el “Tano”, quien en la revancha no podrá contar con Raúl Antuña por su quinta amarilla y por la lesión en su rodilla -se sospecha que fue rotura de ligamentos cruzados-.
La clave estuvo en el resto físico. “Yo sabía que Guaraní no podía sostener el ritmo de juego. El primer tiempo terminaron con lo justo y a nuestra cancha hay que saber correrla… “, señaló Riggio, quien de a poco va encontrando la mejor versión de Gimnasia. “Estamos cerca de lo que habíamos previsto. Conseguimos el gol que se nos negaba, seguimos sólidos en defensa y el mediocampo nos sigue dando juego. Estoy conforme y orgulloso… Esas son las palabras”, finalizó Riggio.

