Se hizo la luz

Marcos Morinigo, Ariel Aragón y Juan Cabrera anotaron para el equipo de Riggio, que quedó como escolta de Central. Esta versión de Gimnasia y Tiro es para el diván, porque cuando quiere demuele, pero cuando entra en esas lagunas incompresibles...

Marcos Morinigo, Ariel Aragón y Juan Cabrera anotaron para el equipo de Riggio, que quedó como escolta de Central.

cabrera1Esta versión de Gimnasia y Tiro es para el diván, porque cuando quiere demuele, pero cuando entra en esas lagunas incompresibles es capaz de hacer agrandar al rival, como en el caso de Chaco For Ever, que con poco le complicó la vida.

El “albo” tiene jugadores de muy buen pie, con un mediocampo vertical como pocos, con Ariel Aragón manejando la pelota, con Renato Riggio surcando el sector derecho, con el “Mecha” Rodríguez recuperando y desnivelando por la izquierda, y con Nicolás Issa, quien cuando juega es un jugador fuera de serie, pero al que le deben enseñar que una reacción, un descontrol puede perjudicar a su equipo. O cuando se pasa de “rosca” y busca gambetear a medio equipo rival, la pierde y deja mal parado a todo Gimnasia. Cuando entienda esto, el “Intendente” está para otra cosa.

Y en la zona caliente cuenta con Marcos Morinigo, que va a todas y está cada vez más “enamorado” de la red, y con Luis Rueda, que la lucha a todas y que hace jugar también al equipo. El “Cóndor” anoche se comió la cancha, iluminó el Gigante del Norte. Con una visión de juego sencilla que sólo se adquiere con experiencia. Juega de primera y nunca se complica.

Ahora bien, pasemos al análisis del encuentro, porque Gimnasia en el período inicial mostró su mejor cara. Salió a “comerse crudo” a For Ever, y tuvo su premio mayor cuando Juan Cabrera dejó solo a Marcos Morinigo, quien puso el uno a cero (PT 12’). El “albo” hasta ahí demostró concentración, firmeza y rapidez para sacar provecho de su mejor juego. Pero la alegría duró poco, porque José Valdiviezo calculó mal en un centro, la pelota lo sobró y Del Bono, sin querer, puso el uno a uno cuando la pelota le rebotó en la rodilla (PT 15’). Lejos de caerse, Gimnasia siguió buscando, presionando, y contó con tres situaciones claras, pero el arquero Zarchozy, en una oportunidad, y la mala puntería, en las otras ocasiones, lo privaron de sacar ventajas.

El “albo” merecía algo más, aprovechar el sector derecho donde el “Tanito” Riggio y Cabrera volvían loco a un flojísimo Villalva. Y fue por esta zona por donde encontró el segundo. Ariel Aragón pidió rápido un lateral y sacó un derechazo espectacular que se clavó en el ángulo, con el arquero de For Ever como espectador de lujo.

Todo se desdibujó en el complemento. Gimnasia entró en esas lagunas inexplicables, y For Ever, con poco, le complicó la vida. Y cuando ocurrió esto, el “Flaco” Valdiviezo sacó la “cara” por el “albo”. Luis Núñez, la “usina” de fútbol del “Negro”, complicó con su movilidad. Creció el trabajo de Tabaqui y Gimnasia no podía agarrar la pelota, y cuando la tenía la “rifaba” con pelotazos.

Y mientras esto sucedía, Núñez se fue de “boca”, Juan Rivero lo expulsó, y parecía que todo volvía a la normalidad. Pero el “albo” siguió sin presionar, sin jugar la pelota, de hacer valer ese hombre de más. Hasta que se inspiró Luis Rueda, quien dibujó una pared estupenda con Cabrera y el defensor definió como un maestro (ST 25’). Golazo, tranquilidad, para poner en el manual del contragolpe.

Gimnasia y Tiro demostró que cuando quiere liquida al rival, cuando aprieta el acelerador es capaz de pintarle la cara a cualquiera.

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